La educación pública y la educación política

El Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés)  acaba de publicar un reporte, en el que afirma que la educación primaria en México tiene una calidad, debajo del promedio de la mayoría de los países del mundo y coloca a nuestro país, en el lugar 102 de 124.

El mismo informe señala que la calidad de la educación es carente, principalmente en matemáticas y ciencias. Esto podría explicar la ausencia de un razonamiento lógico en el mexicano para resolver problemas en esas áreas de la ciencia.

La reforma educativa aprobada al inicio de la LXII Legislatura parece que no ha revertido tendencias de unos años atrás. En julio de 2009 se aprobó la eliminación de la materia de historia en libros de texto, y la derecha del yunque trató por todos los medios de incorporar la objeción de conciencia en materia de salud, para evitar la prestación del servicio médico, argumentando motivos religiosos.

Un poco antes, en julio del 2008, el Banco Mundial publicó su informe “México, nota sobre los determinantes de la política en materia de aprendizaje”, en donde señalaba que el 52 % de la población adulta, carece de aptitudes y conocimientos básicos para hacer de nuestro país una economía competitiva.

Un poco más atrás a principios de 2007, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que dirige el mexicano José Ángel Gurría, calificó al SNTE de Elba Esther Gordillo, como “lastre” para la economía mexicana.

Por último, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), señala en un informe que el sindicato de Elba Esther Gordillo, es el paradigma de la corrupción educativa a nivel mundial. Es probable que estos ejemplos y la corrupción rampante, hayan sido el motivo en la  presente administración para procesar penalmente a Gordillo.

Lo cierto es que educativamente, nuestro país no es el ejemplo que nos gustaría presumir en el mundo y este ejemplo permea a todos los estratos de la sociedad, incluyendo a la clase política.

Es probable que aquí radique la insensibilidad y la falta de educación de algunos integrantes de la clase política, como por ejemplo, la del Consejero Presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova Vianello, al referirse de manera despectiva y majadera a un líder de indígenas que le consultaron un asunto electoral, lo que demuestra que un doctorado no es garantía de educación, aún cuando diga que fue espiado, ya que se trata de un tema derivado del desempeño de su encargo.

Córdova tiene la responsabilidad de dirigir un organismo constitucional autónomo, que no es poca cosa, y sus dichos no abonan al ánimo de inclusión social, cuyos destinatarios, -como la maldición de la malinche-, han sido desplazados de los honores como los pueblos originarios de las tierras que habitamos, en el que nuestra Carta Magna se fusionan unos y otros.

La educación pública de la clase política debería involucrar valores morales para combatir la corrupción, en el que es probable que uno de los primeros actos de corrupción e injusticia lo sea, las denominadas pensiones de Moctezuma, llamados así a la calidad de propietaria a perpetuidad dada por el rey Carlos V al señorío de Tacuba, en favor de Isabel Tecuichpo Ixcaxochitzin Moctezuma, hija del emperador Moctezuma Xocoyotzin, cuyas rentas por el usufructo de ese Señorío constituirían las pensiones citadas, que perduraron por toda la época de la colonia española.

En la actualidad el señorío de Tacuba corresponde a gran parte del centro histórico de la ciudad de México.

En 1821, el recién independizado y naciente Estado mexicano asumió el compromiso de mantener las “pensiones de Moctezuma” a favor de los sucesores en la decimo cuarta generación y la familia española de los condes de Miravalle, ambas familias descendientes del Emperador Moctezuma II.

Esta pensión fue suprimida por Decreto del Presidente Abelardo L. Rodríguez y publicada en el Diario Oficial de la Federación, del 9 de enero de 1934.

Luego entonces, si Hernán Cortes, Capitán General de la invencible Armada Española muere el 2 de diciembre de 1547, muy probablemente las “pensiones de Moctezuma” pudieron haber sido implementadas en 1550 y suprimidas hasta 1934, es decir, duraron -casi 400, 384 años para ser exactos- en vigor y seguramente ahora es un monto incalculable, cuando en 1910 el estado mexicano pagaba 5 millones 258 mil 090 pesos oro.

Probablemente en la actualidad haya personajes de la vida política que creen merecer algo similar a las pensiones de Moctezuma.

 Fuente: La silla rota

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Soy orgullosamente Tecualense; estoy muy agradecido con DIOS por hacerme desde niño muy feliz y por haberme dado una familia llena de valores. Me llena de orgullo ser egresado de la UNAM, pertenecer académicamente a la UAN y rendirle cuentas políticamente a la gente de mi estado. La función pública me acerco al hermoso ejercicio de la comunicación social, me despertó el gusto por la lectura, por escribir artículos e incursionar en el complicado ejercicio de borronear ensayos, ejercicio en el que siempre me acompañan los estantes de mi biblioteca. Disfruto escuchar el Rock de los setentas, soy fanático de los Beatles y canto medio desentonado los boleros de mi tiempo cuando estoy con mis amigos. Emocionalmente soy muy estable, me delita el mar, amo a mi esposa, a mis hijos, a mi nietecita; me alegra convivir con mis amigos y me apasiona intentar tomar buenas fotos y recrearme con un lindo amanecer en el campo.