Los de las brigadas médicas se emborrachan

La miseria que viven los pueblos de la sierra Tarahumara en Chihuahua es comparable con las regiones más pobres del planeta. Sequías, heladas, aislados de la atención médica, sin fuentes de empleo los indígenas pululan defendiendo sus tierras y sin apoyos reales del gobierno.

Algunos reciben apenas 800 pesos mensuales del gobierno federal en una tarjeta bancaria, pero ni bancos hay en la zona.  Tienen que recorrer hasta cinco horas para llegar a la sucursal bancaria más cercana.  Lo que tienen que invertir para cobrar se esfuma en mal comer.

Los tarahumaras tienen niveles más bajos que los habitantes de Níger, África de acuerdo a un estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.  Batopilas que está en el fondo de las Barrancas del Cobre tenía un Índice de Desarrollo Humano de la Población Indígena de 0.310 mientras que Níger alcanzaba 0.330.

Lugares como Batopilas en Chihuahua aún está en el penúltimo de las poblaciones más pobres en el país, después de Cochoapa El Grande, en Guerrero con los peores niveles de pobreza, educación y salud.

Hay en la Sierra tarahumara localidades de hasta 50 habitantes, quienes viven como arrumbados y olvidados del mundo.  De 6 mil 998 localidades en la zona, el 54% vive en condiciones de aislamiento.

Los indígenas que reciben un apoyo gubernamental tienen que pedirle a una persona que vaya a cobrar hasta la ciudad, después de recorrer 5 horas de ida y 5 de regreso, con el riesgo de que los roben.

En esos lugares se conoce lo que es la pobreza extrema, comer un bocado al día o cada tercer día.  De acuerdo a estudios de las Naciones Unidas son más de 100 mil indígenas tarahumaras que están condenados a la extinción.

En San José Baqueachi, Municipio de Carichi en el estado de Chihuahua, como en todos los municipios de la zona, los raramuri no hablan bien el español y se aprovechan de ellos.  La mayoría no sabe leer y escribir y cuando llegan al Banco a cobrar “el apoyo” gubernamental, los cajeros del Banco se “comen” las tarjetas y nadie se molesta en ayudarlos.

Un indígena raramuri me comenta lo que ocurre en esa zona:

-Algunos cobran 800 pesos mensuales, otros mil 200 por alguna beca que les pagan.  Todo es caminar, hasta tres horas para llegar al camión y luego dos horas más para que podamos cobrar.  Pedimos más sensibilidad del gobierno. Nos tienen abandonados.

Él me dice que como ya pasaron las elecciones se han olvidado de ellos.  Ya no dan despensas, ya no se acercan los políticos por acá.

-En Carichi la gente no tiene empleo, porque no tienen nada que comer.  La gente del gobierno que ofrece apoyos pone muchas trabas, el gobierno casi no ayuda, porque el nombre de alguna persona está mal, porque no tenemos credencial, porque no tenemos papeles, porque no hablamos bien el español y más de la mitad no recibimos apoyo por todas las trabas que nos ponen.

-La Clínica está retirada donde vivimos.  No hay puentes ni caminos para llegar.  Hay brigadas médicas que dicen atender pero no atienden. Se emborrachan en vez dar atención médica y se encierran; pero nadie les hace nada porque vienen del gobierno, porque somos pobres.

 

Fuente: La silla rota

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